Lloró el amor esa mañana

El amor inmortal
Eran tiempos felices
¡La placidez enamoraba!
Brotaba entre la hierba.
Danzaba libre entre las ramas.

Y al descuido de los Dioses
irrumpieron los salvajes.
De exuberante lenguaje
¡Retórica indescifrable!

Moral hambrienta de metales.
Muerte en nombre de la vida…
Al galope, la barbarie,
todo lo arrasó, en Ongamira.

Lloró el amor esa mañana,
desolado extendió sus alas,
y voló entre las montañas
a la espera de una esperanza.

El cerro ya no es quién era.
Lo maldijo el invasor.
Solo un cóndor lo sobrevuela:
se dice que es el amor.