A ser feliz también se aprende

Mateo
Hay pájaros que vuelan distraídos. Sin disfrutarlo. Erráticos surcan el cielo por instinto, sin siquiera darse cuenta de su maravilloso don…
Así, muchos vieron pasar a la dicha en infinidad de ocasiones, a lo largo de una existencia enojosa e insulsa.
¡Qué ironía! No supieron reconocerla.
La dejaron pasar.
(“A ser feliz también se aprende”).